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José Manuel Balmaceda

Emilia de Toro Herrera

Emilia de Toro, aristócrata chilena y esposa del presidente José Manuel Balmaceda, enfrentó con entereza el exilio y la tragedia tras la Guerra Civil de 1891.

Luis Enrique Jofré Bernal

Antropólogo

06 de agosto, 2026 · 6 min de lectura

Emilia de Toro Herrera

Emilia de Toro Herrera nacida el 4 de noviembre de 1845 en Santiago de Chile, constituyó una de las figuras femeninas y sociales más relevantes de la élite chilena del siglo XIX, encarnando el perfil de la aristocracia tradicional que influyó decisivamente en la vida pública y cultural del país. Nació en Santiago en 1845, en el seno de una de las familias de mayor linaje histórico de Chile, siendo bisnieta de Mateo de Toro y Zambrano, el Conde de la Conquista y presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810. Criada en un entorno de profunda devoción católica, refinamiento cultural y sólidas tradiciones hispano-criollas, su juventud transcurrió entre las casonas familiares de la capital y las haciendas del valle central, donde es de suponer recibió el tipo de educación reservada a las mujeres de la alta sociedad de la época, orientada a la administración doméstica, las artes, la beneficencia cristiana y la sociabilidad de salón.

El 11 de octubre de 1865, Emilia de Toro Herrera contrajo matrimonio con el joven y prominente abogado y político liberal José Manuel Balmaceda Fernández, enlace que consolidó una poderosa alianza social y política entre dos de las familias más influyentes del país. La pareja tuvo un total de ocho hijos, constituyendo una descendencia fuertemente vinculada al acontecer cultural, social y político nacional, aunque también marcada por el dolor de la mortalidad infantil propia de la época con el temprano fallecimiento de sus primogénitos, María Emilia y Domingo Nicolás.

Entre los hijos que alcanzaron la etapa adulta destacó Pedro Balmaceda Toro, célebre escritor y crítico literario precursor del modernismo en Chile; quien, a pesar de las severas dolencias de salud que arrastró desde la infancia, entabló una célebre amistad con el poeta Rubén Darío. Su prematura muerte a los 21 años conmocionó profundamente al futuro mandatario, impulsándolo a reunir y publicar de forma póstuma los escritos de su hijo.

Por su parte, José Enrique Balmaceda Toro siguió los pasos de su padre al desempeñarse como diputado y ministro de Estado en diversas carteras durante las primeras décadas del siglo XX. Asimismo, Elisa Balmaceda Toro estuvo casada con el abogado, parlamentario y diplomático Emilio Bello Codesido, cuyo matrimonio reforzó el compromiso ideológico de este con el balmacedismo, convirtiéndolo en un articulador clave para la reintegración de esta corriente política en el escenario institucional chileno tras los trágicos sucesos de la Guerra Civil de 1891.

La vida del hogar Balmaceda-Toro estuvo moldeada por el afecto paternal y una rigurosa formación moral. Durante la crisis institucional de 1891, la familia asumió un compromiso total con la causa del presidente, llegando sus hijos varones a colaborar estrechamente con las fuerzas leales al gobierno. Este profundo lazo familiar se mantendría hasta los últimos días del mandatario, quien en sus cartas testamentarias encomendó a Emilia la guía de sus descendientes, expresando que el sacrificio final de su vida buscaba, por sobre todo, resguardar el honor, el bienestar y el futuro de sus hijos.

A lo largo de la carrera pública de su cónyuge, Emilia de Toro desempeñó un papel fundamental como consejera silenciosa y anfitriona en los círculos del poder. Durante la presidencia de Balmaceda (1886-1891), asumió las funciones de Primera Dama con un perfil sobrio y comprometido con las obras asistenciales. Como destaca la historiografía de la época, «aun los más encarnizados enemigos políticos del régimen respetaron siempre la virtud, la caridad y la intachable conducta de la señora Emilia de Toro» (De la Cruz, 1912, p. 88).

El estallido de la Guerra Civil de 1891 transformó trágicamente su vida y la de su entorno familiar. Con la derrota de las fuerzas leales al gobierno constitucional y el inminente avance de las tropas pro parlamentarias hacia Santiago, «al llegar la noticia del desastre de Placilla, el Presidente dispuso el traslado de la familia del Presidente a la Legación de la República Argentina, bajo el amparo del ministro Uriburu, para resguardar su integridad ante los desórdenes inminentes en la capital» (Rivas Vicuña, 1938, p. 245). Posteriormente según datan los relatos históricos, se indica que el resguardo diplomático también se extendió a otras sedes en medio de la crisis y que con el correr de los días se eligieron otro lugar par guarecerse como data Gonzalo Vial (1981) “el refugio ofrecido generosamente por la legación norteamericana a decenas de altas personalidades del gobierno derrotado. En ella se asilaron 114 personas, entre ellas (…) la mujer y los hijos del ex mandatario” (p. 171). Tras el trágico suicidio del presidente el 19 de septiembre de 1891 —un día después de finalizar su mandato legal—, la ex Primera Dama enfrentó momentos desgarradores, agravados por la persecución política, el saqueo de su residencia por parte de las turbas vencedoras y la confiscación temporal de los bienes familiares. En los días posteriores a la tragedia, mantuvo la entereza frente al dolor, fue incondicional —a pesar de todo— a su esposo y familia. Luego del fallecimiento del Presidente Balmaceda, tuvo que asumir el exilio. Lo hizo con el sacrificio e hidalguía que ni los enemigos ni los adversarios pudieron destruir, resguardando el legado de su cónyuge y las desgarradoras cartas de despedida que él le legó antes de morir, en una de las cuales Balmaceda se expresaba con profundo amor y preocupación:

El desenlace que doy a la situación suspende todo derecho de acusaciones. Ya no puedo ser acusado ante ningún tribunal. No pudiendo ser condenado, no se pueden dentro de la Constitución ni del Código Penal deducir acciones contra mis bienes, que tanto codician para dejar a mis hijos inocentes en la miseria.


Evito así acusaciones malignas, vejaciones que pueden llegar a mi familia. Estos mis enemigos están ebrios de venganza. Si se deducen acciones civiles contra la sucesión, eso no es legal. Todos mis actos han sido ejecutados como presidente, y solo podrá ser justificable ante el Senado. No hay acción civil posible. (Balmaceda, 1891/2020, p. 2)

La vida de Emilia de Toro tras la muerte de Balmaceda estuvo signada por la dignidad, el recogimiento y la preservación del recuerdo de su esposo. Ante la tensión política reinante en Chile, decidió partir al exilio en Europa junto a varios de sus hijos, instalándose principalmente en Francia y España, donde continuó la formación académica de sus descendientes y frecuentó los círculos diplomáticos y de la emigración hispanoamericana.

Falleció el 7 de junio de 1913 en Nueva York, siendo trasladada al mausoleo de la familia Balmaceda Toro en el Cementerio General, donde descansa con su marido el presidente Balmaceda, en el patio 68 de dicho cementerio. Pasó a la posteridad siendo recordada en la historiografía nacional como una mujer de notable fortaleza moral que atravesó uno de los episodios más convulsos de la historia republicana de Chile.

Fuentes & Respaldo Historiográfico

- Balmaceda, J. M. (2020). Carta a Emilia Toro, esposa de Balmaceda (18 de septiembre de 1891). Fundación https://www.fundacionbalmaceda.cl/a-emilia/ - Bañados Espinosa, J. (1894). Balmaceda: su gobierno y la revolución de 1891. Imprenta Gutenberg. - Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (s. f.). José Manuel Balmaceda Fernández: Reseñas biográficas parlamentarias. Historia Política BCN. https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_biograficas/wiki/Jos%C3%A9_Manuel_B almaceda_Fern%C3%A1ndez - De la Cruz, E. (1912). El presidente Balmaceda. Imprenta Barcelona. - Llantén, N. (18 de diciembre de 2020). Balmaceda: Hombre y personaje | Cap. 4 El afecto sus hijos. Fundación https://www.fundacionbalmaceda.cl/el-afecto-a-sus-hijos/ - Rivas Vicuña, M. (1938). El drama de 1891. Editorial Nascimento. - Vial, G. (1981). Historia de Chile (1881-1938): La sociedad chilena en el cambio de siglo (Vol. 1, Tomo II). Editorial Santillana. - Imagen recuperada: https://web.archive.org/web/20150923201830/http://www.centrohistoricoforense.cl/d ocs/primeras_damas.pdf

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